divendres, 20 d’abril del 2007

New Appart!!! [ES]

Pues si mesdames et messieurs, ya encontre mi morada. Para no romper con las tradiciones adquiridas durant el exilio en el Moulon (para los neofitos, = vivir en el quinto pino), me he buscado la localizacion mas cercana al estilo Mouloniano, es decir lo mas alejado posible del centro de la ciudad. Como Singapour, malheureusement no da tanto juego en superficie como la Francia continental, me he tenido que contentar con un pequeño pisito de banlieue (periferia) en el extremo de una de las lineas del metro singapur-iano/-eño.
Pero no es oro todo lo que reluce, y encore malheureusement, esta vez no me he podido escapar completamente de la vida urbanita. Estoy rodeado de gente, con un mercado, un food court y viejecitos haciendo tai-chi en el parque por las mañanas. Y ademas gozo del placer de ser uno de los pocos caucasicos (asi nos llaman aqui a los blanquitos) del barrio, por lo que llamo la atencion como la llamaba un chino hace 30 años en la periferia barcelonina. Esto, por supuesto tiene sus ventajas e inconvenientes.
Las ventajas supongo que las ire encontrando con el tiempo. Los inconvenientes no me ha costado tanto. El principal es que, en un barrio obrero de Singapour, blanco = caucasico y caucasico = dinero. Si a eso le sumas la importancia del dinero en un barrio de mayoria racial china, blanco = caucasico = dinero facil. En resumen que cada vez que pago algo me da la impresion que me quieren timar (o lo que ellos llaman bargain, regatear...). Y como yo siempre he sido muy malo para estas cosas, pues llego, les sonrio, les doy la pasta, me timan, y encima aun les digo thank you y have a nice day. Total, tampoco me entienden...
Pero el timo maximo llega al firmar el contrato del piso. Me ensenyan el piso. Entre interjecciones chinas y malayas (caaan, lah!) logro entender que lo que me estan enseñando es un piso de muestra, que el mio no tendra todos esos detallitos decorativos varios. Todo esto mientras me hacen preguntas del tipo 'Howah are yow, lah?' ('how old are you', en ingles) y otras totalmente incomprensibles. Para evitar que siga esta tortura linguistica y salvaguardar el honor de mi british english, decido decir que si a todo y firmar el contrato cuanto antes.
Por mucho 'safest place to do business' y otras medallas que se cuelguen los singapurianos, firmar un contrato de esta forma es claramente un craso error. Y claro que lo fue. Sorpresita, sorpresita cuando al entrar a mi verdadero piso, a parte de los
detallitos decorativos varios, tambien habian desaparecido la tele, el home cinema, la mesita de la tele, las cortinas y... los fogones. Y para mis inri, internet no estara disponible hasta el mes de junio, lah!. Menudo negocio.