dilluns, 10 de setembre del 2007

Cambodja [ES]

Un dolor de barriga, ligero pero persistente, se instala en las tripas de aquellas personas con ojos que visitan las verdes tierras del antiguo imperio Khmer. Especifíco, personas con ojos, no por una probable escasez semántica sino para enfatizar la diferencia ruda, tan real como demagógica entre personas con o sin ojos. Cada cual que lo entienda como quiera.

Que el dolor dure media hora, media jornada o durante todo el viaje ya es una cuestión de sensibilidades, de lo que muy adecuadamente llamamos 'estómago'. Pero lo importante es que esté, que exista y que recuerde a nuestras incocentes almas que el cielo y el infierno a veces no solo se tocan sino que se cruzan.


El cielo: azul con las grisáceas paredes de Angkor en contrastes diapositivos. El infierno: la mutilación y la miseria de muchos años de guerra y de despotismo. Y entre el cielo y el infierno -con o sin ojos- una multitud de turistas que se pasean mirando hacia el lado que les (nos) conviene.