dilluns, 25 de juny del 2007

Cameron Highlands [ES]

Tras unas cuantas demanas de vida occidental y ociosa, disfrutando de las facilidades para gastar dinero que nos ofrece Singapur, Erwin (NL), Nicolas (FR) y yo ( a caballo entre CA-ES-EU), decidimos escaparnos de la rutina del consumismo facil y el salir 'a la con', sumergidos en este pure de Western con Asiatico y ultra-moderno happy way of life.

Que mejor escape que el que proporciona cruzar fronteras, y como viene siendo ya habitual, desplazarse al Segundo Mundo a traves del causeway que une Singapur con mi adorada Malasia. Esta vez, embarcados en un singular bus V.I.P con asientos reclinables hasta disfrazarse de camas y tan solo 27 placas, cruzamos el second link, un alarde de modernidad entre los dos paises, que nos encaminaria hacia la autopista que sobrevuela malasia de sur a norte, rumbo al altiplano de las Cameron Highlands.

Las Cameron Highlands (CH para los allegados) , no eran un destino fortuito, sino la materializacion de dos deseos:
  1. Hacer un poco de trekking
  2. Bajar de los 26 grados de minima de los ultimos tres meses
Una noche mas tarde, y maquillados con unas ojeras marcadas por la incomodidad VIP de nuestro bus, llegamos a nuestro destino, Tanah Ratah, un pueblo horrible a 1500m de altitud y 250 km de Kuala Lumpur, epicentro del exotismo para las escapadas de fin de semana de los Malayos y Singapurenos ricos. La belleza prometida de las plantaciones de te y la selva primitiva recubriendo los montes de hasta 2000m no hicieron acto de presencia al aribar, a las 7h30 de la manana, a un conjunto de construcciones del tipo Lloret de Mar en los anos 70, pero sin el mar ni el sol mediterraneos.

Asi que con menos gloria que pena y despues de depositar el equipaje en el albergue-chabola que nos alojaria las siguientes 2 noches, nos pusimos a andar, titubeantes, entre las miradas de los agradables nativos, que no dudaban en sonreirnos pese a lo pesimo de nuestros semblantes. Selamat Detang!
Diez minutos de marcha y entre los agradables 18 grados de temperatura ambiente, empezamos a descubrir lo que tanto habiamos anhelado: selva, biodiversidad jurasica, agua abundante, cuestas y, sobretodo, fresquito.

Algunas horas y penas mas tarde, llegariamos al destino seleccionado para nuestra primera excursion. Tras una tendida subida por las sinuosas y estrechas carreteras de la zona, pobladas por un ingente numero de Land Rovers a cual de ellos mas destartalado, llegamos a la fabrica de te del Boh Tea Estat, agazapada bajo la falda de dos turones y con vistas a la extensa plantacion de te que un dia fundaron los colonizadores ingleses.
Boh Tea Estate
Hasta esta hora avanzada del medio dia, el azaroso tiempo subtropical nos habia sonreido, pese a las multiples advertencias de lluvias infernales e inevitables de las previsiones metereologicas. Por suerte, desde Singapur ya nos habiamos percatado que las previsiones metereologicas en estas latitudes tienen el mismo fundamento que las visiones de las videntes de las Ramblas de Barcelona. Fue pues al llegar al cobertizo de la cafeteria de la sede del Boh Tea State, adecuadamente habilitada para el omnipresente turismo, que Zeus decidio hacer gala de su imprevisibilidad, cubrio el cielo de nubes blancas a baja altura, y justo al final de nuestra variada comida, como impulsado por el vapor del te que nos estabamos tomando, se puso a llover.

Entre la noche en blanco del autocar, la fatiga de la marcha, el olor de hojas de te verde trituradas en la fabrica adyacente y el ruido intermitente de la lluvia sobre el cobertizo, esparcidos por los bancos como atipicos occidentales, durmimos la mejor siesta de los ultimos 2 meses. Asi de soñolienta acabo nuestra primera excursion por las verdes tierras de las C.H.

Al dia siguiente, temprano, como lo habiamos acordado con el despertador, nos levantamos, todavia resacosos de la caminata y el trasnochamiento del dia anterior. Esta vez nuestros objetivos eran mas ambiciosos: alcanzar el pico del Gunung Brinchang, de algo mas de 2000m, despues enlazar con el Gunug Irau para volver sobre nuestros pasos y terminar en otra plantacion de te de la misma marca, el Sungai Palas Tea State.

Despues de un corto desplazamiento con un autentico bus de linea hasta el -mas horrible si cabe- pueblo de Brinchang, nos escapamos casi corriendo de tanto edificio cutre para adentrarnos otra vez en la selva, a traves del sendero escarpado que entre raices y barrizales nos remontaria al primer pico del dia. Para los que se digan que 500 metros de desnivel no son tantos, les recomienod que cojan el taxi para subir, como lo hacen la pleyade de turistas que nos encontramos en la cumbre. Son 500m con barro y raices resbaladizas, pendientes super
empinadas y vistas maravilosas entre la vegetacion apabullante. En la cumbre, desafortunadamente, un espectaculo tipico de este maravillos pais, vistas preciosas combinadas con los venenosos edificos blancos de algunos nuevos hoteles y unas nada disimuladas antenas de telecos que abastecen la region de material electromagnetico .

Tras una breve pausa en la cima, compartida con turistas occidentales y singapurenos que se preguntaban que tipo de taxi habia ensuciado con tanto barro nuestras botas, partimos a la busqueda del sendero que nos llevaria hasta la cima del Gunung Irau, nuestro segundo objetivo.

Una escasa hora mas tarde, con manchas de barro escalando hasta las pantorrillas, agotados por un "camino" de charcos de azarosa profundidad, zapatos abandonados por disidentes aventureros y raices cada vez mas peligrosas, decidimos pararnos, admirar algunas plantas carnivoras y dar la vuelta. Al gunung Irau solo se llega con muchas ganas de embarrarse, saltar de raiz en raiz y buena resistencia fisica y psicologica.

Mas contentos que unas pascuas por habernos ahorrado los 2,5 km que quedaban hasta la cima y que no convenian a ninguno de nosotros, deshicimos nuestros pasos y retomamos la agradable carretera que , bajando hacia el valle nos dejaria cerca de la plantacion de te que custodiaba nuestro fin de etapa.

Con el rugido de nuestro estomago reclamando comida fresca llegamos al centro turistico del Sungai Palas Tea Estate, un lugar con menos encanto que el del dia anterior, pero bien acondicionado para nuestras piernas cansadas y estomagos vacios. Comme il le faut, al segundo sorbo de nuestro Cameronian Gold Tea, la lluvia volvio a presentarse si previo aviso, dando al paisaje el tinte caracteristico que tanto deberia gustar los primeros colonizadores ingleses.

Anodadados en la cafeteria, soñolientos, con el estomago y los ojos llenos de materia primera, dios por terminada la excursion y nuestra visita a las C.H.. Verde que te quiero Verde.

Selamat Jalang, Cameron highlands!